Empecemos por nuestra herramienta de trabajo, nuestra cámara, a la que con el tiempo iremos añadiendo cosas que la complementarán. Tanto si usamos una compacta digital, como una réflex lo primero que tenemos que hacer es familiarizarnos con ella, conocer los menús, los pulsadores y las posibilidades que nos ofrece, para poder aprovechar todo su potencial.
Hasta hace poco tiempo la calidad de las cámaras digitales se medía en la cantidad de píxeles que tenían. Ahora tenemos cámaras con decenas de millones de ellos, así que ha dejado de ser una prueba de calidad. En realidad el número de píxeles que se necesita depende del tamaño de la impresión que quieras. Si las quieres del tamaño de una postal o de A5, 4 millones es perfectamente adecuado. Incluso para un A4 no habría mucha diferencia entre 4 millones y 6.5 millones. No obstante no olvides que el recorte no va siempre a ser perfecto así que va a alargar sólo una parte de la imagen y por lo tanto sólo una parte de los píxeles.
Aunque el número de píxeles sea importante la calidad viene también reflejada por la calidad de las lentes. Si la optica es buena la nitidez y la luz de nuestras fotografías va a ser escelente, compensando el que tenga menos pixeles que alguna otra. Sin embargo si la lente no es digamos, decente, siempre nos encontraremos con la sorpresa de que sí, podremos hacer un poster con nuestra foto, pero no estrá todo lo nítido que nos gustaría.
Si miras a la pantalla de exposición en tu visor verás tres números. En un día soleado normal podrá ver algo como “125 16” o “500 5.6”. El primer número es la “velocidad de apertura” y es simplemente el tiempo que permanecerá abierto el obturador, expresado como una fracción de segundo. Así que 125 significa que el cierre se abrirá 1/125 de segundo, y 500 significa que se abrirá 1/500 de segundo.
El segundo número, a veces referido como f-stop, te dice el tamaño de la apertura del diafragma. Este número también es una fracción. El número representa la longitud focal de las lentes dividido por el diámetro de la apertura. Entonces, una apertura de 10mm en una lente de 80mm tendrá un número f de f/8 y el ajuste f/16 en la misma lente será de 5mm de uno a otro lado.
A partir de aquí verás que si cambias la lente a una de, digamos, 160mm de longitud focal entonces el tamaño de la apertura f8 será de 20mm. Sin embargo, porque el diafragma está ahora al doble de distancia del carrete la misma cantidad de luz llegará a la película. Esto es un poco complejo pero si tienes una inclinación matemática y lo dibujas todo en papel verás por qué (vease la ley del cuadrado inverso). Si no, solamente házme caso. Ahora puedes ver que un número f más grande, digamos f/16, realmente es un hueco más pequeño y deja entrar menos luz que el f/8.
Cuando hago foto de paisaje cierro todo lo que puedo el diafragma, esto me permite, a parte de poder ultilizar velocidades mas lentas para efectos de seda en el agua, tener un enfoque total, todo sale mucho mas nítido. El problema nos lo podemos encontrar si hay demasiada luz, que tal vez ni cerrando el diafragma nos permita usar velocidad lenta, ya que saldrían las fotos quemadas. Para esos momentos puede venir bien el polarizador, nos va a restar claridad, de este modo podremos bajar un par de puntos la velocidad de obturación. A parte de eso, el polarizador nos intensifica los colores, los cielos, las nubes y nos evitará reflejos, en cristales y en el agua. Casi todos los filtros del mercado son imitables por los programas de retoque fotográfico, menos el polarizador, la eliminación de los reflejos no podemos imitarla con nada, y si hacemos dos fotos iguales una polarizada y otra sin polarizar, vemos que la diferencia es considerable.
Lógicamente imprescindible es nuestro trípode, debería de salir siempre con nosotros, se que es un poco latoso, pero cuando empiezas a usarlo y ves la calidad que adquieres tus fotografías te das cuenta de que forma una parte importantísima de tu equipo. Hay a la venta unos minitrípodes que van muy bien y nos pueden ayudar muchísimo a la hora de salir y no llevar un equipo demasiado pesado.
Siempre que la velocidad de apertura sea lenta necesitamos una estabilidad máxima, si no nuestra foto perderá definición y lo que implica calidad. Cuanto más tiempo está el diafragma abierto, más luz entra, y debemos saber cual es el punto justo, para que no salga, oscura, ni demasiado clara. Se compensa con la apertura de diafragma, cerramos diafragma/bajamos velocidad, abrimos diafragma/aumentamos la velocidad. Todo ello con matices, dependera si hacemos la captura con luz o sin ella, si queremos fotografiar objetos en movimiento o estáticos.
Con las cámaras digitales lo tenemos muy fácil, basta hacer la foto, revisarla y si está bien, repetirla con unos parámetros diferente, y ya tendremos una referencia de lo que necesitamos. Las camaras suelen tener la opción de hacer varias fotos seguidas con diferentes aperturas o velocidades, con una variación de varios puntos. Le decimos como queremos que haga la primera y nos hará 2, 3... (dependiendo de la cámara y de como la configuremos) con diferentes parámetros de apertura y velocidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario